Un colegio no se entiende desde afuera.
La mayoría de los sistemas para colegios los diseña gente que nunca ha hecho fila para retirar a un estudiante, ni ha buscado el teléfono de un apoderado a las ocho de la mañana, ni ha tenido que perseguir una firma de autorización entre cuatro oficinas distintas.
Clavis es distinto. Se construyó adentro de un colegio real, resolviendo lo que de verdad se atasca en el día a día: permisos que se pierden en el camino, salas que se reservan dos veces, un aviso a enfermería que nadie alcanza a anotar a tiempo.
Cada módulo existe porque alguien (una secretaria, un inspector, una profesora jefe) lo necesitó primero.